5 cláusulas que nunca deberías firmar en un contrato de servicios
La mayoría de los problemas entre empresas y autónomos tienen su origen en contratos mal redactados o con cláusulas que se firmaron sin entender bien su alcance. Estas son las cinco cláusulas que más conflictos generan y cómo identificarlas antes de firmar.
Exclusividad sin compensación
Obligan al prestador a trabajar solo para esa empresa, sin que eso se refleje en el precio ni en la seguridad del encargo. Si acepta exclusividad, exija que quede reflejada una compensación económica y un mínimo de trabajo garantizado.
Plazos de pago indefinidos o «a conveniencia del cliente»
Cualquier cláusula que deje el plazo de pago al criterio del cliente es una fuente segura de impagos. La Ley de morosidad establece un máximo de 60 días para pagos entre empresas. Exija siempre una fecha concreta.
Modificación unilateral del contrato
Permiten a una de las partes modificar el precio, el alcance o las condiciones sin necesidad de acuerdo. Nunca las acepte sin incluir límites claros y el derecho a resolver el contrato si los cambios son sustanciales.
¿Tiene un contrato que revisar antes de firmar? NSF Abogados lo analiza y le indica exactamente qué riesgos asume.
Consultar ahoraRenuncia a reclamar daños y perjuicios
Algunas cláusulas limitan la responsabilidad del incumplidor a devolver lo cobrado, eliminando la posibilidad de reclamar los daños causados. Es una cláusula que puede costarle muy caro si el incumplimiento le genera pérdidas reales.
Prórroga automática sin preaviso razonable
Contratos que se renuevan automáticamente por períodos largos si no se comunica la cancelación con muchos meses de antelación. Fije siempre un preaviso razonable de 30 a 60 días y asegúrese de que queda claro en el contrato.
Regla de oro: El coste de revisar un contrato antes de firmarlo es siempre inferior al de resolver un conflicto posterior. Nunca firme bajo presión ni sin entender cada cláusula.
¿Qué hacer si ya firmó un contrato con estas cláusulas?
No todo está perdido. Dependiendo del tipo de contrato y de si la otra parte ha incumplido, existen vías para renegociar, resolver o impugnar cláusulas abusivas. Lo importante es actuar antes de que el problema se agrave.
